Parques infinitos
Como una película vieja, que pasa por un rollo que gira en vertical (nunca supe de cinematografía, y mucho menos de tecnicismos cinematográficos) se reproducía un fotograma en mi mente. Solo uno. Una fotografía, ahora convertida en fotograma (¿por qué me obsesiono con convertir palabras simples en jerga profesional, acaso no aprendo?). La foto que saqué en noviembre de hace diecisiete años, cuando yo solo tenía catorce. Me enojé con mis padres porque nadie me entendía, nadie entendía mis gustos raros por la fotografía. "¿Cómo quieren que estudie inglés si a mí me gusta la fotografía? ¿Por qué no puedo ser como papá que también estudió fotografía?" Pero parece que algunas cosas eran para los varones y otras para las chicas. ¿Cómo no quieren que terminemos enfermas de la cabeza, si todo lo que quieren para nosotras es que seamos chicas intelectuales? O chicas lindas. A mí me gusta lo intelectual, no quiero ser una solo una chica linda. Quizás una chica deportista habría estado ...