Bienvenue au cours de français
Era marzo del dos mil y algo. La semana pasada había comenzado su último año de secundaria. La señorita perfecta estaba temblando de emoción por tener su primera clase de francés, en la Alianza Francesa. Su tía le prometió pagarle las clases, ya que había terminado con sus clases de inglés el año pasado. La habían inscrito en el curso de Adultos 1 de los lunes y miércoles a las 19 horas.
- Guau, ¡qué tarde vas a volver a casa! - Le dijo la mamá de Julia a Julia.
- No te preocupes, Má, la parada del micro queda a la vuelta de la Alianza, sobre la avenida.
Se tomó el micro re temprano, no sabía cuánto tiempo demoraría en llegar. Y llegó re temprano también, apenas unos 20 minutos bastaban para llegar. La plaza le daba miedo, así que se acercó tímida al jardín que estaba en frente del imponente edificio francés y esperó allí unos largos 40 minutos. Se fumó 2 cigarrillos mientras escuchaba desde su teléfono unas canciones de Lady Gaga. Cuando se hizo la hora de entrar a clase, cruzó a las zancadas el jardín, la calle y ya estaba ahí.
- Hola... ¿Adultos 1? - preguntó al hombre rechoncho y con cara de bueno, de la secretaría.
- Seguí por acá hasta el fondo, es la puerta de la derecha.
- Mer... gracias - Contestó tímidamente.
Caminó hasta donde el secretario le había indicado y vio la puerta de vidrio: la clase ya había empezado. Respiró hondo y giró el picaporte.
- Bon soir, tu t'apelles comment?
- Hola, me llamo Julia, ¿es acá adultos 1?
- Oui, oui, acabamos de empezar. Como les decía Je m'appelle Clément et je suis votre prof de francais. Et toi? - dijo apuntando con la mirada a un chico morocho de rulos.
- Eh, je m' apelle Gero?
Julia se sentó junto a la puerta. Parece que se estaban por presentar
- Je m' apelle Alicia. Bonjour.
- Bon soir, Emily.
Juli estaba aterrada. ¿Cómo que ya estaban hablando todos francés? No sabía qué decir. Comenzó a escribir lo que decía el pizarrón en su cuaderno hasta que escuchó:
- Bon soir, je m' apelle Manuel - dijo una voz pausada y confiada que le atravesó los tímpanos como una flecha.
Ella levantó la vista para ver de dónde provenía esa voz y lo vio. El tal Manuel estaba en el medio del salón, era muy alto y delgado. Tenía una cara muy fina, una nariz perfecta y una sonrisa perfecta también. Los ojos marrón claro, el pelo castaño claro, un poco corto aunque un mechón le caía sobre la frente hasta llegar a los ojos. Era mucho más grande que Julia, estaba vestido como un chico intelectual, con una camisa blanca, unos jeans gris oscuro y unos zapatos negros. Tenía las manos juntas apoyadas en el pupitre, los dedos entrecruzados y Julia vio que tenía un collar colgado. ¿De qué era el collar? ¿Era un chico religioso? Justo antes de que ella se diera cuenta que lo estaba observando demasiado, su mirada se cruzó con la de Manuel y él le sonrió. Ella devió rápidamente la mirada y comenzó a sentir que el calor en su cuello y rostro.
Luego tuvieron que contarle a la clase su profesión y Julia se sintió aún más acalorada. Ella no tenía profesión: todavía era estudiante.
- Je suis une étudiante de medicine.
- Je suis une profeseure.
- Je suis un ingenieur.
- Je suis une etudiante? - Dijo Juli.
- Ah, oui? Qu' est ce que tu etudies, Juli? - inquirió Clément.
- Ehhh yo voy a la secundaria.
- Ah, tu vais a l' école. - sentenció el profesor.
Julia no tenía dónde esconderse. Así que todos eran mayores de 18, y ella era la única menor de edad. ¡Qué vergüenza!
La clase de francés iba a un ritmo ligero pero tranquilo. Clément era claro y agradable. Tenía un humor peculiar, claramente no era argentino. El francés no parecía ser tan difícil, de hecho se parecía al español y también al inglés. Julia estaba empezando a relajarse cuando escuchó a Clément decir:
- D' accord. On va prendre une photo.
- ¿Qué? - se escuchó al unísono.
- Une photo. Pónganse todos juntos, acérquense, que les voy a sacar una foto de su primer día. ¡Sobrevivieron, já, já!
Juli y los que estaban a los costados se pusieron detrás de los que estaban en el medio. Se tuvieron que apretar entre ellos, pues eran más de 15.
- Digan croissant - pidió Clement.
- Croissant! - Dijeron al unísono y Clément les sacó la foto.
Julia se levantó de su pupitre y escuchó a Manuel decir:
- D' accord: bonne soirée - Ella volvió a sentir calor en el cuello. Manuel se había parado y colgado su bolso en el hombro. Era muy alto, y tenía un pecho prominente. Sonrió y se fue. Ese chico sí era muy seguro de sí mismo, pensó Julia.
El resto comenzó a irse también y así Julia sobrevivió a su primera clase de francés. Cruzó junto a los demás el pasillo por donde había entrado, salió del edificio y comenzó a dar unos pasos por la vereda, cuando lo vio cruzar a toda velocidad el jardín. Sus piernas eran muy largas, y él era muy ligero.
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