Migajas
En la esquina de casa hay una panadería, Santa Teresa.
Turquesa y toda fea por fuera, vende los mejores sánguches de salame y queso.
Suavecito y picante el salame, se deshace en mi boca.
Y con el mejor pan francés, crocante, recién hechito, que me llena de mijagas la pollera.
Migajas como las que me tirabas vos en el uniforme de la escuela.
¿Pero sabés qué?
Trece años más tarde, me gusta más el sánguche de salame de la panadería de la esquina,
el sánguche y sus mijagas,
Que las migajas que aún vos me tirás.
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