El monstruo y el niño

Quién me dicta cuando escribo

No soy yo, sino muy adentro

habita un niño dolido


Que no fue niño, sino niña

a caballo en el útero

y luego en una casa de muñecas


Quién me dicta cuando le escribo

lágrimas de espanto, ahogada en llanto

sofocada por tanto, tanto

de sangre el manantial


Un monstruo que sola se quedó

Culpando al que se fue

Sufriendo por el que vendrá

Porque aquí afuera,

siempre, siempre habita el mal.



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