Mujeres que amé

¿Cómo le digo que aún pienso en ella?

O en nosotras, en su living

bebiendo café una tarde de invierno,

en que me fui sin volver.


O de ella y su melena de leona

rubia, mis fantasías en la savana

y sus piernas doradas

que rugían con el viento de sus viajes.


O de la morocha de la selva colombiana

que con la paz del río

me hizo un hechizo 

y fue ella la que nunca volvió.


O la pelirroja, que me acercaba

hasta casi tocarla, 

pero como tocar al sol

era y me quemaba.


Con ellas sueño cada tanto,

y se me escapa un llanto

en el alma, porque las veo todas las mañanas

en todas desde el balcón de mi ventana.


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